GUIA PRÁCTICA DE GENGENBACH (SELVA NEGRA, ALEMANIA)

Calles empedradas, fachadas de colores y una atmósfera que parece salida de un cuento. Así es Gengenbach, uno de los pueblos más bonitos de la Selva Negra, donde el tiempo parece haberse detenido y cada rincón invita a sacar una foto (o varias).


Fundado en la Edad Media alrededor de un monasterio benedictino, Gengenbach fue posteriormente una ciudad imperial libre, lo que le permitió prosperar y conservar su carácter histórico.

Su encanto cinematográfico lo llevó a ser escenario de películas como Charlie y la fábrica de chocolate de Tim Burton.

En Navidad, su ayuntamiento se convierte en el calendario de adviento más grande del mundo, con 24 ventanas que se iluminan cada día de diciembre.


  • En coche: Gengenbach está a unos 40 minutos de Friburgo y a menos de 1 hora de Estrasburgo. Se llega fácilmente por la autopista A5, tomando la salida hacia Offenburg y continuando unos 10 km por carreteras secundarias.
  • En tren: Hay una estación de tren con conexión directa desde Offenburg (trayecto de unos 10 minutos). Desde Estrasburgo, se puede ir en tren hasta Offenburg y enlazar allí.
  • En excursión organizada: Es una de las paradas habituales en las rutas que recorren la Selva Negra desde Friburgo o Estrasburgo.

  • El casco antiguo de Gengenbach es pequeño y totalmente peatonal, así que la mejor forma de moverse es a pie.
  • Todo está a pocos minutos caminando.
  • Si te alojas fuera del centro, hay autobuses locales y trenes que comunican bien con los pueblos vecinos.
  • Para excursiones por la Selva Negra, el coche sigue siendo la opción más cómoda y flexible.

  • Aparcamiento gratuito junto al río Kinzig: el más cómodo, a solo 5 minutos andando del casco antiguo.
  • También hay zonas de aparcamiento de pago más cerca del centro, aunque suelen estar más concurridas.
  • Si vas en temporada alta o en época navideña, conviene llegar pronto para encontrar sitio fácilmente.

  1. Puertas medievales y murallas

Las antiguas puertas de entrada, como la Kinzigtor, conservan su aspecto original y marcan el inicio de un paseo lleno de historia.

  1. Plaza del Mercado y Ayuntamiento

El corazón de Gengenbach. Su ayuntamiento barroco y las casas con entramado de madera son de los más fotogénicos de toda Alemania.

  1. Museo Haus Löwenberg

Instalado en una elegante mansión, este museo ofrece exposiciones temporales de arte y objetos históricos.

Entrada: 5 €

  1. Paseo por el casco antiguo

Callejuelas adoquinadas, balcones floridos y tiendas de artesanía. Lo mejor que puedes hacer aquí es perderte sin rumbo y disfrutar del ambiente tranquilo y acogedor.


  • Ruta del vino de Baden: ideal para los amantes del vino; muchas bodegas locales ofrecen visitas y degustaciones.
  • Senderismo hasta el mirador Mooskopf: una caminata entre viñedos con vistas espectaculares sobre el valle del Kinzig.
  • Oficina de turismo: está justo en la plaza principal, y es un buen punto para recoger mapas o consultar rutas de senderismo.

  • Las cafeterías y panaderías locales son perfectas para probar tartas caseras, especialmente la Selva Negra (aunque aquí la llaman Schwarzwälder Kirschtorte).
  • Gasthaus Pfeffermühle: cocina regional con un toque casero y buen ambiente.
  • Weinstube Bohrerhof: platos tradicionales y carta de vinos locales, ideal para cenar relajadamente.

  • Die Reichsstadt: hotel boutique en pleno centro, elegante y con un restaurante excelente.
  • Schwarzwaldhotel Gengenbach: a las afueras, con spa, piscina y parking gratuito; ideal para descansar tras un día de ruta.

  • Lo mejor es visitarlo a media tarde, cuando las excursiones organizadas ya se han ido y el pueblo recupera su calma.
  • Lleva calzado cómodo, porque las calles son adoquinadas.
  • Si puedes, quédate hasta el atardecer: la luz sobre las fachadas es preciosa y hay menos gente.
  • En invierno, especialmente durante el mercado navideño, el ambiente es mágico (pero mucho más concurrido).

Gengenbach es uno de esos pueblos que resumen la esencia de la Selva Negra: historia, encanto y tranquilidad.
Combinado con una visita a Estrasburgo o Friburgo, forma parte de una ruta perfecta para quienes buscan pueblos de cuento, buena gastronomía y paisajes inolvidables.

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