ULTIMO DIA EN CHIANG MAI: RELAX, MERCADILLOS Y MASAJE TAILANDES. DIA 11.

Después de varios días intensos recorriendo templos, mercados y montañas, decidimos que nuestro último día en Chiang Mai sería más relajado. Sin despertadores ni prisas, simplemente disfrutando del ambiente de esta ciudad que nos conquistó por completo.
Después de viajar mucho, en plan «sin descanso» para ver todo lo posible, nos hemos dado cuenta que hace falta algún día de estos de «relax», está muy bien querer verlo todo, pero hay que hacer caso a las señales de tu cuerpo y parar cuando te lo pide.
Mañana tranquila y visita al Coconut Market
Esa mañana nos la tomamos con calma. Desayunamos tranquilos en el hotel y subimos a nuestras motos alquiladas para explorar un sitio que habíamos visto en redes y nos llamaba mucho la atención: el Coconut Market.
¿Qué es el Coconut Market?
Es un mercado que solo abre los fines de semana, situado a unos 15 minutos del centro de Chiang Mai, en una plantación de cocoteros. Todo el espacio es muy fotogénico: plataformas de bambú, puentes, cabañitas, zonas de picnic, y todo rodeado de naturaleza.
Hay puestos de:
- Artesanía local, ropa, bolsos y accesorios
- Snacks tailandeses y bebidas, muchas de ellas a base de coco
- Música en directo
- Incluso cabras paseando por la zona (ideal si vais con niños)
Aunque nosotros no comimos nada porque el desayuno del hotel fue contundente, todo tenía una pinta buenísima. Es un sitio ideal para tomar algo, hacer fotos y pasear. Además, había muy pocos turistas, así que nos pareció un rincón poco conocido y muy agradable.




Aire acondicionado en el centro comercial Central Chiang Mai
Después de pasear un rato por el mercado, el calor empezaba a apretar demasiado. Así que buscamos refugio en un centro comercial cercano: el Central Chiang Mai.
Es bastante grande, con tiendas internacionales, restaurantes y zonas de ocio. A nosotros nos vino genial para tomar algo fresquito y recuperar energías.
Una curiosidad que nos llamó mucho la atención fue que en las carteleras del cine aparecían las fechas como 2567. Y es que en Tailandia se usa el calendario budista, que va 543 años por delante del calendario occidental. Algo que seguramente veréis en muchos lugares oficiales del país.
Central Chiang Mai está a unos 10 minutos en moto desde el Coconut Market.
Abre todos los días hasta las 22:00.


Mercados locales de Chiang Mai.
Desde allí nos fuimos a dar una vuelta por el mercado Warorot y el mercado de las flores, dos de los más auténticos de Chiang Mai y de los que mejor reflejan la vida cotidiana de la ciudad.
El Warorot es el mercado central, el de verdad, donde hacen la compra los locales. Aquí no hay casi rastro de turismo: se viene a por fruta, verdura, carne, pescado y productos básicos del día a día. Como llegamos un poco tarde, muchos puestos ya estaban empezando a cerrar, pero aun así pudimos pasear con calma y empaparnos del ambiente.
Una de las cosas que más llama la atención —y que a los europeos nos choca bastante— es la forma en la que se exponen los alimentos. La carne se vende al aire, sin hielo ni cámaras frigoríficas, algo impensable para nosotros, acostumbrados a ver todo perfectamente refrigerado. Con el pescado ocurre algo todavía más impactante: en lugar de estar frío y muerto, lo venden vivo, moviéndose en grandes palanganas con agua. A primera vista puede dar sensación de poca higiene o de algo poco saludable, pero aquí es completamente normal y forma parte de su manera de entender el producto fresco. Al final, es una de esas escenas que te recuerdan que estás muy lejos de Europa… y que no todo el mundo hace las cosas igual.
Después dimos una vuelta por el mercado de las flores, mucho más vistoso y colorido. La mayoría de los puestos están llenos de arreglos florales preciosos, preparados especialmente para las ofrendas que se realizan en los templos: guirnaldas, flores sueltas y composiciones delicadas que transmiten mucha calma y espiritualidad.
Tras el paseo, nos acercamos a ver el Ping River, el gran río que atraviesa Chiang Mai y que da vida a esta zona de la ciudad. Desde allí volvimos hacia las motos, aunque antes hicimos una última parada improvisada en un pequeño templo cercano al mercado, el San Chao Pung Thao Kong. Nos llamó mucho la atención por sus colores intensos y su estética, ya que es un santuario chino, no un templo budista tailandés al uso y está dedicado a Pung Thao Kong, una deidad de origen chino muy vinculada a la protección del territorio, los comerciantes y la comunidad.
Una visita sencilla, sin grandes monumentos ni planes espectaculares, pero de esas que te hacen sentir que estás conociendo la ciudad desde dentro.




Después de esa pequeña caminata, tocaba lo que más ilusión nos hacía ese día…
Masaje tailandés tradicional
Chiang Mai es famosa por sus masajes tailandeses, y no podíamos irnos sin probar uno. Después de comer un delicioso pad thai, entramos en uno de los muchos salones de masaje de la ciudad. Nos dimos un masaje de una hora que nos dejó nuevos. Nos lo hicimos en un sitio llamado en Chao Prhya Massage.
Consejo: Hay muchísimas opciones, desde masajes express en la calle hasta salones más relajados con aire acondicionado.
Precio aproximado: Entre 200 y 400 baht por una hora de masaje (5-10€).
Noche en el Saturday Night Market
Después del masaje volvimos al hotel con esa mezcla de relax y nostalgia que aparece cuando sabes que el viaje está llegando a su fin. Tocaba empezar a recoger porque al día siguiente teníamos vuelo, así que entre maletas abiertas, ropa repartida por la habitación y el inevitable “esto no pesa tanto”, fuimos poniendo un poco de orden. Antes de dar por cerrado el día, devolvimos las motos y nos regalamos un último baño en la piscina, que sentó de maravilla para despedirnos de Chiang Mai con calma.
Con las maletas casi listas y todo organizado, decidimos que la mejor forma de terminar nuestra estancia en la ciudad era visitando el Saturday Night Market. Pedimos un taxi y, aunque había bastante tráfico, llegamos bastante rápido. Sabíamos que el Sunday Night Market es el más famoso, pero al día siguiente ya estaríamos viajando, así que el del sábado era nuestra última oportunidad… y no pudo ser mejor elección.
El mercado nos encantó. Es enorme y recorre la calle Wua Lai, cerca de la muralla sur de la ciudad antigua. A ambos lados se suceden puestos de artesanía local, comida callejera de todo tipo y pequeños artistas y músicos tocando en directo. El ambiente es animado, pero sin llegar a agobiar, perfecto para pasear sin prisas, curiosear y dejarse llevar. Fue, sin duda, la guinda perfecta para despedirnos de la ciudad.
Antes de irnos, cuando ya creíamos que no nos cabía nada más, nos entró antojo de algo dulce y acabamos compartiendo un gofre recién hecho, de esos que saben aún mejor cuando sabes que es “el último”. Con el estómago contento y el corazón lleno de recuerdos, pedimos un taxi y volvimos al hotel, cerrando así nuestra última noche en Chiang Mai de la mejor manera posible


Conclusión: Chiang Mai, nuestro lugar favorito de Tailandia
Chiang Mai nos enamoró desde el primer día, pero este último día más relajado nos permitió saborearla de otra manera: descubriendo rincones tranquilos, disfrutando de sus mercados y dejando que el ritmo del viaje bajara un poco.
Sin duda, si volviéramos a Tailandia, Chiang Mai sería una parada obligada. Para nosotros, ha sido el destino más completo y especial del viaje.
