RUMBO A KOH SAMUI. VUELOS VIP, CON BANGKOK AIRWAYS. DIA 12.

Un día de traslado que fue todo un placer

Después de recorrer el norte de Tailandia, descubriendo Chiang Rai y Chiang Mai, tocaba cambiar totalmente de escenario. Dejábamos atrás templos, montañas y mercados para poner rumbo al mar y conocer una de las islas del país.

Nuestra primera idea había sido ir a Krabi, que ahora, con la experiencia de haber conocido ambos lugares, nos parece una zona mucho más espectacular. Pero viajar en agosto manda, y tras informarnos bien vimos que en esa parte del país las lluvias eran más probables. Así que, buscando minimizar el riesgo de mal tiempo y poder disfrutar de unos días de playa, decidimos volar a Koh Samui, con ganas de conocerla y cruzando los dedos para que el clima acompañara.

Y lo cierto es que el día de traslado fue todo menos pesado.

Volando con Bangkok Airways: comodidad desde el primer momento

Salimos temprano desde Chiang Mai rumbo al aeropuerto para tomar nuestro vuelo a Koh Samui, con escala en Bangkok. Volamos con Bangkok Airways, una aerolínea que nos sorprendió muy gratamente y que, sin exagerar, convirtió el traslado en parte del disfrute del viaje.

Desde el primer momento notamos la diferencia:

  • Maletas facturadas incluidas sin pagar extra
  • Comida a bordo en ambos vuelos, rica y bien presentada
  • Y, lo más inesperado: salas VIP gratuitas para todos los pasajeros, incluso viajando en clase económica

Antes del primer vuelo pudimos entrar en la sala VIP del aeropuerto de Chiang Mai, donde encontramos snacks, bebidas, sillones cómodos y un ambiente muy tranquilo. Una forma estupenda de empezar el día sin prisas ni agobios.

El vuelo hasta Bangkok duró aproximadamente hora y media, y pasó volando (nunca mejor dicho).

Escala en Bangkok: cuatro horas que se hicieron cortísimas

En Bangkok teníamos unas cuatro horas de espera, pero lejos de hacerse largas, fueron de lo más llevaderas. Volvimos a la sala VIP y allí Samuel encontró su pequeño paraíso: enchufes USB por todas partes, sillones cómodos y tiempo para jugar tranquilamente con su consola y el móvil. Tan a gusto estaba que casi hubo que avisarle de que tocaba embarcar de nuevo.

Entre sofás, comida y bebida incluida, y un ambiente relajado, la escala pasó sorprendentemente rápido.

Segundo vuelo y llegada a Koh Samui: un aeropuerto que sorprende

El segundo vuelo, rumbo a Koh Samui, fue igual de puntual y cómodo, con otra comida incluida a bordo. Pero la verdadera sorpresa llegó al aterrizar.

El aeropuerto de Koh Samui es totalmente distinto a cualquier otro que hayamos visto: construcciones abiertas, madera, vegetación, ventiladores de techo y un ambiente tropical que ya te mete de lleno en modo isla. Nada de túneles interminables ni espacios cerrados; aquí todo es más relajado y agradable.

Llegada al hotel: chófer incluido y primer contacto con la isla

Antes de viajar habíamos contratado con nuestro alojamiento el servicio de recogida en el aeropuerto, y fue todo un acierto. Nada más salir, allí estaba nuestro chófer, puntual, con un cartel con mi nombre, esperando para llevarnos al hotel.

El trayecto fue largo, ya que el hotel estaba situado en el sureste de la isla, bastante alejado del aeropuerto, pero lo hicimos en una furgoneta amplia, cómoda y con aire acondicionado, así que el traslado se nos hizo muy agradable.

Llegamos al Three Tree Samui Resort, un hotel que nos encantó desde el primer momento. Por unos 30 euros la noche con desayuno incluido, nos pareció una opción fantástica: junto a la playa, con piscina y justo lo que buscábamos para unos días de descanso.

Sin perder tiempo, alquilamos unas motos en el propio hotel para movernos con libertad y, ya por la noche, salimos a dar una vuelta por un mercadillo nocturno cercano que habíamos visto nada más aterrizar. La primera toma de contacto con la isla no pudo ser mejor.

Un traslado que suma al viaje

Nuestra experiencia con Bangkok Airways fue excelente y convirtió un simple día de traslados en algo realmente cómodo y agradable. La puntualidad, las comidas incluidas, las salas VIP y el aeropuerto de Koh Samui fueron el broche perfecto para dar comienzo a nuestra etapa isleña en Tailandia.

A veces los días de traslado también se disfrutan… y este fue uno de ellos.

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