PRIMER DIA EN TOKIO, SHINJUKU, GODZILLA Y LUCES. Día 10.

De Gero Onsen a Tokio: cambio total de escenario
Después de una experiencia tan relajante en Gero Onsen, tocaba cambiar completamente de ambiente. Dejábamos atrás los paisajes montañosos y tranquilos para adentrarnos en la ciudad más vibrante del país: ¡Tokio!
Cómo llegar a Tokio desde Gero Onsen (con JR Pass)
El trayecto fue largo, pero muy cómodo. En total, tardamos unas cuatro horas en llegar: primero cogimos el tren Hida hasta Nagoya, y desde allí enlazamos con un shinkansen directo a Tokio. Todo esto, por supuesto, incluido en nuestro JR Pass, que nos ha venido genial en este viaje.
Una vez en la estación central de Tokio, continuamos con la línea Yamanote, también cubierta por el JR Pass. Esta línea hace un recorrido circular por los principales barrios de la ciudad, así que se convirtió en nuestra aliada diaria durante nuestra estancia en Tokio.

Dónde alojarse en Tokio: nuestra experiencia en Asakusa
Nuestro alojamiento estaba en el barrio de Asakusa, a unos 10 minutillos andando del famoso templo Senso-ji y muy cerca de una parada de la Yamanote llamada Uguisudani.
Nos hospedamos en el Vessel Inn Asakusa Tsukuba Express, y la verdad es que fue todo un acierto. Acababan de reformarlo, así que todo estaba nuevo y limpio. La habitación era pequeñita, como casi todas en Tokio, pero muy bien aprovechada y con todo lo necesario.

Servicios del hotel: comodidad y precio en pleno Tokio
Una de las cosas que más nos gustó del hotel fue lo bien equipado que estaba. En recepción tenían una zona donde podías coger todos los amenities que necesitaras (cremas, cepillos de dientes, jabones, etc.), además de varias salas comunes muy prácticas:
- Una sala para trabajar con el ordenador
- Otra con lavadora y secadora gratuitas
- Un comedor donde hacían los desayunos (y que se podía usar el resto del día para comer lo que tú trajeras)
- Máquina de bebidas gratuitas
- Cocina compartida con frigorífico en otra planta
Todo esto por 56.550 yenes las seis noches para los tres. ¡Nada mal para Tokio!
PRESUPUESTO DE NUESTRO VIAJE A JAPON. Todo lo que necesitas saber
Primer barrio en Tokio: explorando Shinjuku por la tarde-noche
Después de dejar las maletas y descansar un poco, salimos con las pilas medio cargadas rumbo a nuestro primer barrio tokiota: Shinjuku.
Lo primero que hicimos fue subir a las torres del Gobierno Metropolitano, que tienen un mirador gratuito (en la planta 47, si no recuerdo mal). Desde allí arriba se tiene una vista panorámica alucinante de la ciudad. Tokio es enorme, y es en ese momento cuando realmente te das cuenta de su magnitud.
En días despejados dicen que se puede ver el Monte Fuji, pero siendo julio, el cielo estaba demasiado brumoso. Aun así, las vistas merecen muchísimo la pena.


Shinjuku de noche: luces, neones y energía urbana
Al bajar del tren, decidimos dejarnos llevar por la magia de Shinjuku, un barrio vibrante que prometía ser una de las experiencias más impactantes de nuestro viaje.
Ya había caído la noche, y el contraste entre las luces de la ciudad y la oscuridad era impresionante. Las calles estaban iluminadas por miles de neones que parpadeaban en colores vibrantes, creando un ambiente de ensueño. Las pantallas gigantes de los edificios proyectaban anuncios luminosos y los rascacielos formaban un skyline futurista que nos dejaba boquiabiertos.



Multitudes, comida callejera y el ambiente único de Shinjuku
Nos sumergimos en un mar de gente. Shinjuku, como una especie de corazón palpitante de Tokio, se encontraba en plena ebullición. Las aceras abarrotadas, los restaurantes a rebosar, el aroma a comida callejera… era un auténtico festival para los sentidos.
Todo se mezclaba creando una atmósfera única: sonidos, luces, olores, colores… Shinjuku te envuelve en su energía frenética y encantadora.
La cabeza de Godzilla y Kabukicho: una noche surrealista
Uno de los momentos más sorprendentes fue al mirar hacia arriba y ver la gigantesca cabeza de Godzilla asomando desde lo alto de un edificio. Era un espectáculo surrealista, como sacado de una película.
Esta curiosidad nos llevó a Kabukicho, el barrio rojo de Shinjuku, famoso por su vida nocturna y su ambiente alternativo. Al caminar por sus calles iluminadas por luces rojas y amarillas, nos adentramos en un mundo que parecía sacado del cine.

Izakayas escondidas: la cara más íntima de Tokio
Finalmente, nos aventuramos en una de las muchas callejuelas estrechas que se pierden entre los edificios. Allí encontramos varias izakayas, esos bares tradicionales japoneses donde locales y turistas se mezclan mientras disfrutan de buena comida y bebida.
La atmósfera era completamente distinta, más íntima y acogedora. El sonido de las conversaciones en voz baja y el tintinear de los vasos de sake nos permitió vivir una experiencia mucho más personal y auténtica de la cultura japonesa.

Fin de una jornada intensa: primeras impresiones de Tokio
La noche en Shinjuku fue un torbellino de contrastes: lo moderno y lo tradicional, lo brillante y lo sombrío, lo frenético y lo tranquilo. Un lugar lleno de energía que no deja de sorprender en cada rincón.
La emoción del momento se mezclaba con el agotamiento del día. Tanto, que ni siquiera cenamos. Volvimos al hotel, nos dimos una buena ducha y caímos rendidos. Tokio nos había dado la bienvenida a lo grande, y aún quedaba mucho por descubrir.
