EXCURSION A HONG KONG DESDE SHENZHEN, DIA 11.

Nos levantamos en Shenzhen sin ninguna intención de madrugar. Ese día decidimos bajar el ritmo, dejar de lado la planificación milimétrica y dar paso a la improvisación. Y claro… la improvisación a veces sale bien, y otras veces te deja una lección clara para el blog.
Desayunamos lo que pudimos en el hotel (ya sabéis… la mantequilla sigue sin aparecer) y tomamos una decisión sobre la marcha: nos vamos a Hong Kong.
Camino a Hong Kong: fácil… pero no tanto
Nos fuimos hacia el metro para llegar a la estación desde donde salen los trenes hacia Hong Kong. Una vez allí, compramos los billetes a través de la app de Trip.com.
Los billetes nos costaron al cambio 30€ los tres, solo ida.
Aquí viene el primer consejo importante:
Si compras los billetes allí mismo, no es tan fácil orientarse dentro de la estación. Son enormes, bastante caóticas y no está todo tan claro como podrías esperar. Así que mejor elegir un horario con margen suficiente para no ir corriendo como pollo sin cabeza.
Subimos al tren y en 15-20 minutos estábamos en Hong Kong. Rápido, cómodo… pero con sorpresa incluida.
Cruzar a Hong Kong: sí, estás saliendo de China

Aunque mucha gente no lo tiene claro, ir a Hong Kong es salir de China continental. Es una región administrativa especial, con su propio sistema.
¿Traducción práctica?
- Control de inmigración completo, como si entraras a otro país.
- Pasaporte, colas, controles… todo.
El resultado es que aunque el tren sólo tarda 15 minutos, entre que cruzas inmigración y sales al final tardamos unos 40 minutos.
Y lo notas nada más salir a la calle:
- Moneda diferente (los yuanes ya no sirven)
- Internet sin restricciones (adiós cortafuegos, hola Google e Instagram)
- Las SIM chinas no funcionan
- Pagos con tarjeta mucho más habituales
- Más gente hablando inglés
Menos mal que llevábamos internet gracias a la eSIM de Holafly, que contratamos para que incluyera tanto China como Hong Kong, porque si no… desconexión total.
GUIA PARA VISITAR HONG KONG
Primer contacto: calor infernal y skyline espectacular
Nada más salir, lo primero que notamos no fue el cambio cultural… fue el calor.
Pero no calor de “hace calorcito”. No.
Calor de no poder respirar.
Aun así, nos fuimos hacia la famosa Avenue of Stars Hong Kong para ver el skyline.
Avenue of Stars: fotos, cine… y sudor

El paseo es una pasada. Tienes unas vistas increíbles del skyline de Hong Kong, y además puedes ver las huellas de estrellas del cine como Jackie Chan o Bruce Lee.
Estuvimos un buen rato haciendo fotos y recorriendo la zona… pero sinceramente:
no lo disfrutamos como deberíamos.
El calor era tan fuerte que solo pensábamos en una cosa: aire acondicionado.
Comida cara (bienvenidos a otra liga)
Buscando sombra y refrigeración, acabamos entrando en un Pizza Hut.
No fue una elección gastronómica brillante, pero era lo primero que vimos con aire acondicionado. Pedimos unas pizzas y Coca-Colas bien frías.
Y aquí otro choque importante:
👉 unos 40 € la comida
Después de varios días comiendo genial por 10 €, esto nos pareció carísimo. Hong Kong juega en otra liga.
Parque, flamencos… y retirada estratégica
Después de comer, nos acercamos a un parque cercano, Kowloon Park, donde había un lago con flamencos. Pero entre el calor, el cansancio y los precios… ya íbamos arrastrándonos.
Así que tomamos una decisión bastante clara:
nos volvemos a Shenzhen.




La gran conclusión: así no merece la pena
Y aquí va la reflexión sincera:
No recomendamos hacer Hong Kong en una excursión improvisada de medio día desde Shenzhen.
¿Por qué?
- Llegamos sobre las 12:00
- Perdimos muchísimo tiempo en traslados e inmigración
- Nos fuimos pronto por el calor
- No vimos lo mejor: el skyline de noche
Hong Kong tiene muchísimo que ver y merece mínimo 2 días.
Si lo haces así, te quedas con una sensación de “ni lo he visto ni lo he disfrutado”.
Consejo claro si quieres hacerlo:
- Madruga mucho
- Reserva trenes con antelación
- Quédate hasta la noche
Si no… casi mejor dedicar ese tiempo a seguir explorando China.
Vuelta a Shenzhen (modo lento activado)
La vuelta fue curiosa porque, sin planearlo, cambiamos completamente de transporte. En lugar del tren rápido, volvimos en metro.
Error, tardamos hora y media, eso si mucho mas barato, pero no compensa.
Mucho más lento, más pesado… y al llegar, otra vez inmigración para entrar en China, con controles y colas. Se pierde muchísimo tiempo.

Últimas energías: misión zapatillas
Llegamos al hotel bastante cansados, pero aún tuvimos una misión pendiente:
a Samuel se le habían roto las zapatillas y necesitábamos unas nuevas urgentemente.
Salimos a mirar tiendas por la zona… pero no encontramos nada que le gustara. Así que activamos uno de nuestros planes favoritos de viaje:
- cena improvisada en el hotel
Compramos en una panadería cercana unos bocadillos, bebidas y algo dulce, y nos fuimos a la habitación.
Cena tranquila, peli… y nuestro proyector gigante convertido en cine. Planazo.
GUIA PARA VISITAR SHENZHEN
Preparando el siguiente día (y madrugón serio)
Ese día tocaba dormir pronto, porque al día siguiente venía madrugón importante:
nuestro vuelo a Shanghái salía a las 7:15 de la mañana.
Reservamos un taxi con la app de DiDi para las 4:30.
Y aquí otro consejo clave en China:
- los aeropuertos son enormes
- las distancias también
- siempre ve con mucho tiempo
Así que hicimos lo más sensato del día:
cenar pronto, peli y a dormir.
Y aunque Hong Kong se nos quedó a medias, al menos podemos decir una cosa:
hemos estado… aunque fuera en versión “tráiler rápido”.

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