CATARATAS TODTNAU + LAGO TITISEE + FRIBURGO, DIA 4

Después de haber descansado bien, este día nos levantamos bien temprano para empezar con nuestra ruta.

Nos dirigimos hacia las cataratas de Todtnau (Todtnauer Wasserfälle), que es la cascada natural más alta de Alemania, con 97 metros de altura.

Se encontraba a una hora en coche desde nuestro alojamiento. Al llegar aparcamos de forma gratuita en la zona alta de la catarata y entramos desde arriba para ir bajando.

En teoría la entrada costaba 2.5€/persona, pero al entrar por arriba, allí no había ninguna taquilla ni nadie en la entrada, por lo que pudimos visitarla sin tener que pagar nada ni mostrar ningún ticket a nadie.

Comenzamos a bajar por el sendero, y aunque era agosto, hacía bastante fresco y había una niebla que hacía del entorno algo mágico. Desde allí arriba las vistas de la montaña ya eran impresionantes.

El camino de bajada es fácil y muy bonito, está lleno de puentecitos, y vas viendo diferentes saltos de agua hasta que llegas abajo del todo.

Una vez abajo impresiona contemplar la gran altura que tiene la cascada.

Ahora quedaba lo más dificil, subir hasta donde teníamos el coche…..

La verdad es que fue una visita que nos gustó mucho, además al ir temprano había muy poca gente y pudimos hacer un paseo muy relajado y tranquilo.

Continuamos nuestro día de ruta y ahora nos dirigimos hacia un pueblecito situado en el lago Titisee.

La verdad es que si teneis tiempo, podéis hacer algo más en Totdnau, hay un pueblo que visitar y también hay un tobogán de montaña que parecía muy divertido, pero nosotros decidimos ir directamente hacia nuestro siguiente destino.

En cuestión de unos 30 minutos, llegamos al lago Titisee, alrededor hay varias zonas de aparcamiento, eso sí, no es gratis, debes de sacar un ticket en la máquina y pagar dependiendo del tiempo que vayas a estar.

Hoy estaba el día muy nublado, por lo que la estampa no era la más bonita posible, supongo que con un día soleado, el paisaje mejora muchísimo, pero aún así el lago con las montañas y el pueblecito al lado son preciosos.

Dimos un paseo por el pueblo y como estaban todos los restaurantes llenos decidimos comer un plato de salchichas con patatas, así como para llevar que vendían en una tiendecita típica, la comida estaba buena, pero no guardo un buen recuerdo porque no mastiqué bien un trozo y literalmente casi me ahogo con una salchicha. Por suerte quedó en una anécdota, pero desde entonces la verdad es que les he cogido bastante manía.

Al final terminamos la visita con un cafetito frente al lago y volvimos al coche para ir a nuestro último destino.

Después de conducir unos 40 minutos, nos fuimos hacia la cuidad de Friburgo, aparcamos en un parking subterráneo cercano al centro y nos acercamos caminando.

Nosotros ya habíamos visitado esta ciudad en 2019, que está considerada como la capital de la Selva negra y nos gustó muchísimo, en esta ocasión había bastante más gente que entonces, aún así caminar por el centro es muy agradable.

El centro histórico tiene varias entradas principales custodiadas por unos torreones de la época preciosos, y repletos de casas con entramados de madera propios de esta región.

Nosotros tuvimos solo una tarde para dar un paseo, pero sobra para recorrer el centro histórico. Está lleno de tiendecitas y restaurantes y el suelo es de adoquines, Casi todo el centro es peatonal, pero por algunas zonas hay tráfico y también pasa el tranvía.

Algo muy curioso es que  por todas las calles transcurre un pequeño canal  que en verano suele llevar agua del río, y se han convertido en todo un símbolo de la ciudad. 

Cuando hace mucho calor puedes refrescarte metiendo los pies en ellos, hay incluso una leyenda sobre ellos que dice que si accidentalmente metes el pie en uno de estos canales contraerás matrimonio con una persona local de la ciudad.

También venden unos barquitos de juguete con una cuerda para que los niños puedan jugar a llevar el barquito por los canales.

Puedes pasear, ver tiendas, tomarte una cerveza de la selva Negra, pero es imprescindible que te acerques a la plaza central donde se encuentra la Catedral de Friburgo, llamada Münster.

Esta iglesia se terminó de construir en 1510, y su gran torre de 116metros se puede ver desde muchos puntos de la ciudad y milagrosamente sobrevivió a la 2ª guerra Mundial.

Es una construcción impresionante y muy recomendable de visitar, ya que es muy bella tanto por fuera como por dentro.

Normalmente está abierta y su entrada es gratuita.

Terminamos la visita tomándonos un helado en una terracita y volvimos a nuestro apartamento a cenar y a descansar para estar a tope para nuestro siguiente día.

Aqui os dejo un enlace de nuestro video de Youtube, donde os enseñamos todos los detalles de nuestro 4º día de viaje.

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