LONDRES EN NAVIDAD: ESCAPADA EXPRESS

Viajar con mi madre y mi hermana siempre es sinónimo de risas, planes improvisados y mucho cariño… pero si encima la escapada es a Londres en Navidad, entonces ya tenemos garantizada la magia. Mi madre es fan absoluta de estas fechas, así que este viaje llevaba meses en la lista de “cosas que necesitamos hacer juntas”.
Llegada a Londres: EasyJet, Luton y la eSIM salvavidas
Salimos un sábado por la mañana desde Alicante en un vuelo de EasyJet que, milagrosamente, nos costó 70 € ida y vuelta. Dos horas y media más tarde aterrizamos en Luton, al norte de Londres. Al ser invierno, en Reino Unido es una hora menos, así que llegamos a las 13:00 hora local.
Nada más aterrizar activamos la eSIM de Holafly, que habíamos comprado antes del viaje. Desde el Brexit, el roaming gratis es un “depende”, y nuestras compañías estaban cobrando un riñón, así que por 10 € los tres días con datos ilimitados… bendita tecnología.
Desde el aeropuerto tomamos el bus lanzadera (5 minutos) hacia Luton Airport Parkway y allí enlazamos con el tren a St. Pancras. Unos 30 minutos de trayecto y ya estábamos en pleno corazón de Londres.
En lugar de sacar billetes, únicamente pasamos nuestra tarjeta contacless (revolut/n26) en los tornos y para dentro. Eso sí, cada una debe de llevar la suya, y luego al salir hay que volverla a pasar para que calcule el importe del trayecto.
No sé exactamente cuanto nos cobraron del tren, porque te pasan el importe total al día siguiente junto con los viajes de metro, pero me cobraron en total 20,70 libras de ese primer día. (creo que el bus lanzadera eran unas 4 libras, y el tren unas 15 libras, y después cogimos el metro varias veces, asi que el precio no es elevado.
El tren te deja en la estacion St. Pancras, donde enlaza con el metro (sólo tienes que seguir las indicaciones al SUBWAY)


Alojamiento: comodidad, tranquilidad y precio real
El apartamento que alquilamos por Booking estaba en Earl’s Court, en una zona tranquila y bien comunicada. Tenía cama doble, sofá-cama, cocina, ducha amplia… ideal para las tres. El coste total fue 274 € por dos noches para las tres — bastante competitivo para estar cerca del centro.
El barrio nos encantó: edificios clásicos ingleses, calles tranquilas, y muy buen acceso en metro. Perfecto como base para moverse sin complicaciones.
Primer contacto londinense: St. Pancras, GAIL’s y un español cántabro

Llegamos famélicas. Literal. Desde el desayuno no habíamos probado bocado, así que caímos rendidas ante una cafetería GAIL’s, famosa por sus panes artesanos.
Probamos sándwiches de pastrami y de carne con harissa que nos supieron a gloria… y la experiencia mejoró aún más cuando quien nos atendió resultó ser español, de Cantabria. Una ayuda divina para nuestro nivel de inglés.
Ya que estábamos al lado (en la St.Pancras station), cruzamos la calle hasta King’s Cross Station para ver el famoso Andén 9¾ de Harry Potter.
King’s Cross y el Andén 9¾
King’s Cross es una estación preciosa: mezcla de ladrillo original victoriano con una estructura moderna en forma de bóveda espectacular. Allí está el punto oficial del Andén 9¾, con su carrito incrustado en la pared y la bufanda de tu casa favorita ondeando al viento (te la agitan mientras te hacen la foto).
La cola era kilométrica, así que decidimos no esperar… pero entramos en la tienda oficial, llena de merchandising y decorada con un árbol de Navidad temático. Ideal para fans, aunque confieso: el “andén” nos decepcionó un poco, pero la estación en sí es una joya.




Rumbo al apartamento: Earl’s Court, un barrio que enamora
Desde King’s Cross bajamos al metro y pusimos rumbo a Earl’s Court, donde teníamos el apartamento reservado. En 5 minutos andando llegamos a un barrio precioso, entre Chelsea y Kensington, lleno de casas blancas con escaleritas en la entrada. Londres clásico total.
Dejamos las maletas y a las 17:00 ya estábamos en la calle listas para devorar Londres.


Día 1 – Covent Garden, Chinatown, Leicester Square y Piccadilly en modo “Navidad ON”
Covent Garden: el epicentro navideño
Covent Garden ya estaba vestido de gala: un árbol gigante, luces por todas partes, música en directo y miles de personas con vino caliente en la mano. Sus galerías cubiertas estaban repletas de tiendecitas y puestos navideños.


Probamos el mulled wine, ese vino caliente especiado que esta super dulce, pero que costó a precio de oro….18 libras 3 mini-vasitos!!!!


Chinatown: farolillos, dumplings y ambiente
Desde Covent Garden caminamos hasta Chinatown, lleno de farolillos rojos y aromas asiáticos. Probamos dumplings recién hechos que estaban increíbles. El ambiente era vibrante, bullicioso y muy auténtico.



Leicester Square: mercadillo navideño con pista de hielo
En Leicester Square montan un mercado navideño precioso, con casetas de madera, luces cálidas, una pequeña pista de hielo y música en directo. El ambiente era muy animado y nos hubiera encantado quedarnos más ratito.
Piccadilly Circus y Regent Street
Antes de llegar hicimos una parada para comernos unos takoyakis (bolitas de pulpo estilo japonés), ¡maravillosos!
En Piccadilly miramos embobadas las pantallas gigantes, pero lo mejor vino al entrar en Regent Street: los ángeles luminosos suspendidos sobre la calle son, sin exagerar, de las decoraciones más bonitas de Londres.
Quisimos tomar un chocolate caliente en una cafetería monísima, pero sin cenar no nos dejaban mesa, así que fuimos a M&S a por un chocolate y un dulce por 4 £. Mano de santo.





Cómo pagamos el transporte (truco importante)
Cada una usamos nuestra tarjeta Revolut, que ya habíamos cargado en libras entre semana (porque fines de semana aplican un pequeño recargo por cambio de divisa).
En Londres basta con tocar la tarjeta al entrar y al salir del metro o bus:
✔ Se calcula automáticamente el mejor precio del día.
✔ Hay un límite máximo diario de unas 8–9 £ aunque hagas 20 trayectos.
Ese día, incluyendo el tren desde Luton, pagamos 21 £ en total.

Día 2 – Clásicos de Londres, Tower Bridge, Sunday Roast y Winter Wonderland
Westminster: historia a lo grande
Desayunamos en Dunkin’ Donuts (rápido y sin complicaciones) y fuimos a Westminster, quizá el lugar más monumental de Londres.

Abadía de Westminster
Fundada hace más de mil años, es uno de los templos históricos más importantes de Reino Unido. Tradicionalmente se celebran allí coronaciones y ceremonias reales.
Aunque no entramos, su fachada gótica y su historia ya merecen una visita.

Parlamento, Big Ben y vistas clásicas
El Parlamento británico y la emblemática torre del Big Ben relucían bajo un sol frío que nos regaló fotos preciosas. Cruzamos el puente de Westminster para ver la estampa clásica: Parlamento + Big Ben + London Eye. Un 10.


Cruzamos el puente para disfrutar de las vistas y sacar mil fotos. Y ya de paso, compramos unas almendras y cacahuetes garrapiñados a un señor encantador. No sabíamos que tendrían un papel protagonista más tarde…

St. James’s Park y el momento ardillas
Caminamos hacia St. James’s Park, famoso por su lago, sus cisnes… y sus ardillas descaradas.
Pues bien: las ardillas olieron nuestros cacahuetes y se acercaban a cogerlos de nuestra mano. Mi madre estaba emocionada: “¡qué monas son!”
Un plan sencillo, barato y precioso.
Palacio de Buckingham
Llegamos al Palacio, residencia oficial del monarca británico desde 1837. No vimos el cambio de guardia porque ya era tarde, pero igualmente vale la pena acercarse y admirar su fachada neoclásica.
Dato curioso: cuando la bandera ondea en el mástil, significa que el rey está dentro.

Torre de Londres y Tower Bridge
Bajamos en metro hasta la Tower of London, una fortaleza histórica construida en el siglo XI. A lo largo de los siglos ha sido palacio real, prisión, armería… y hasta zoo real (sí: en su día hubo osos, leones e incluso un elefante regalado por un rey extranjero).
Desde la otra orilla del río, cruzando el Tower Bridge, sacamos algunas de las mejores fotos del viaje. Además, junto al río había un mercadillo navideño con vistas espectaculares: puente iluminado, rascacielos al fondo, y una atmósfera tranquila y navideña.






Sunday Roast en un pub típico
Era domingo y queríamos cumplir la tradición inglesa: un buen Sunday Roast. Encontramos mesa en el pub Tower Bridge Arms. Pedimos un plato para compartir que llevaba:
- Panceta
- Pollo asado
- Roast beef
- Patatas, yuca, verduras
- Salsa gravy (la típica, espesa y marrón)
- Yorkshire pudding (un bollo esponjoso, hueco, ideal para mojar en la salsa)
- Salsas de manzana y otra avinagrada
Además, tres cervezas grandes. Nos quedamos sopa. Total: 60 £ para las tres. Barato para lo que comimos (y lo bien que nos dejó).


Hyde Park – Winter Wonderland
Teníamos entrada para las 16:00 (reservada con unas semanas de antelación). En Hyde Park instalan cada año un enorme parque temático navideño:
- Noria gigante
- Montaña rusa
- Pistas de hielo y toboganes sobre hielo
- Ice Bar
- Mercadillos de artesanía y comida
- Zona infantil, conciertos…
Ideal si viajas con niños, pero aunque nosotras íbamos “solo por diversión”, lo pasamos bien. Dicho esto: si volviese, creo que usaría ese tiempo para seguir descubriendo zonas de Londres que no conocimos.




Selfridges y Oxford Street
Al salir visitamos los escaparates de Selfridges, este año decorados con escenas de películas Disney y un enorme castillo en la fachada. Las tiendas y hoteles de la zona estaban llenos de luces, ambiente navideño y lujos.
Entramos en un pub precioso, Lamb & Flag, donde pedimos limonadas y un pastel de carne enorme para compartir (porque ya no éramos capaces de pedir más comida ). Aprovecho: dato útil — en Londres puedes pedir “tap water” gratis, sin problema.
Al final del día, pagamos de nuevo el tope máximo de transporte: 8.70 £ por persona.




Día 3 – Camden Town, delicias libanesas y retorno a casa
Llovía, pero nada nos iba a parar. Nos fuimos a Camden Town, el barrio alternativo, cañí, atrevido… y con mucha personalidad.
Camden Town al estilo “callejera y auténtica”
Caminamos sus calles con fachadas estrafalarias, tiendas vintage, puestos de música, bullicio, y mucho carácter. El Camden Market es una experiencia: un laberinto de pasajes con decenas de puestos de comida callejera, artesanía y ropa alternativa.
Vimos la estatua de un icono local, y recorrimos el canal, sus puentes, sus grafitis… lo pasamos bien, pese a la lluvia. Olor a comida, risas, callejones… Camden de esa auténtica bohemia que no decepciona.






Al final del día volvimos cerca de nuestro apartamento, para recoger las maletas, comer algo cerca (esta vez un restaurante libanés: hummus, falafel, tabulé…) y poner rumbo al aeropuerto. Esa última comida fue 57 £ entre las tres.
Camino de vuelta: Victoria → Gatwick → Alicante
Metro hasta Victoria Station, tren a Gatwick (unos 30 min), shuttle hasta terminal, vuelo de regreso… y fin de la aventura. El transporte de ese día: 20 £ por persona.
Y así terminó nuestro viaje exprés a Londres en Navidad: corto, intenso, lleno de risas, anécdotas y recuerdos familiares preciosos.
Lo que nos quedó pendiente (y lo que haríamos si volvemos)
Siempre hay un Londres pendiente. Y estos sitios se quedaron marcados en nuestro mapa mental de “la próxima no se escapan”.
Barrios con encanto (y mucho ambiente)
Mayfair y Mount Street: el Londres más elegante
Mayfair es uno de los barrios más exclusivos de la ciudad: casas señoriales, galerías, tiendas de lujo y restaurantes sofisticados.
En Mount Street puedes pasear entre boutiques, joyerías y cafés con encanto, en un ambiente tranquilo y muy cuidado.
Muy cerca está Burlington Arcade, una galería histórica de 1819 que ya anticipaba lo que hoy son los centros comerciales.
Si volvemos, me guardo una tarde solo para esto: pasear sin prisa, curiosear tiendas bonitas y tomar un café en plan “soy elegante aunque luego cene pizza”.
Soho: el lado más alternativo de Londres
Calles estrechas, luces, bares con música en directo, ambiente diverso y ese punto caótico que tanto engancha.
Nos lo perdimos por la lluvia (gracias, clima londinense ), pero es un sitio perfecto para pasear al atardecer, cenar y dejarte llevar.
Planes muy “british” que nos faltaron
Afternoon tea: el clásico pendiente
El famoso té de la tarde es toda una experiencia:
- Té o café
- Sándwiches salados
- Scones con crema y mermelada
- Dulces y pastelitos
Entre las 15:00 y las 17:00
25–40 £ aprox. (aunque puede subir si te vienes arriba)
Este entra directo en el top de “la próxima no se negocia”. Porque sí, caminar está muy bien… pero sentarse con dulces también es cultura
Museos que merecen una visita con calma
Londres tiene museos espectaculares (y muchos gratis), pero requieren tiempo de verdad, no una visita exprés.
Algunos que dejamos pendientes:
- British Museum: historia mundial (Egipto, Grecia, Roma…)
- National Gallery: pintura europea clásica
- Natural History Museum
- Victoria and Albert Museum: diseño, moda y arte decorativo
Si volvemos, dedicaríamos una mañana (o un día entero) a uno solo. Sin prisas, sin correr… que para ver momias no hace falta sprint.
Lugares icónicos que se nos quedaron fuera
- Trafalgar Square
La plaza más famosa, con la columna de Nelson y mucho ambiente. En Navidad, además, tiene un árbol gigante donado por Noruega. - Sky Garden
Mirador gratuito en el “Walkie Talkie”, con jardín interior y vistas espectaculares. Eso sí, hay que reservar. - Kensington Gardens
Jardines elegantes con el Palacio de Kensington, el Albert Memorial y paseos ideales para desconectar.
Mercados y sitios para comer (de los que duelen perderse)
- Borough Market
El mercado gastronómico por excelencia. Aquí vas con hambre o te arrepientes. - Greenwich Market
Más tranquilo, con artesanía y comida internacional, junto al meridiano. - Southbank Centre Winter Market
Mercadillo navideño junto al Támesis, con luces, vino caliente y ambientazo. - Mercato Mayfair
Un mercado dentro de una iglesia. Sí, comer bajo vidrieras. Nivel Londres desbloqueado.
Compras y lugares curiosos
- Carnaby Street
Color, música y espíritu sesentero. En Navidad, las luces son un espectáculo. - Fortnum & Mason
Tienda histórica de lujo con productos gourmet. Entrar es gratis… salir sin comprar ya es otro deporte. - Harrods
El gran almacén más famoso del mundo. El food hall es directamente peligroso. - Selfridges
No solo por fuera: el interior también merece una visita, sobre todo en Navidad.
En resumen
Nos quedó un Londres muy completo por descubrir: museos, barrios elegantes, mercados, experiencias típicas… y ese té de la tarde que ya es casi una deuda personal.
Este viaje fue perfecto para vivir la ciudad en modo navideño, pero si volvemos lo haremos diferente:
más despacio, con menos “checklist” y más paseos sin rumbo.
Porque Londres tiene eso… siempre te deja con ganas de volver. Y oye, no es mal plan
